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La articulación de la rodilla soporta el peso de nuestro cuerpo y participa en todos los movimientos de desplazamiento así que es una articulación que sufre especialmente lesiones que en ocasiones pueden ser muy graves.

Gonartrosis o artrosis de rodilla

La artrosis es una enfermedad degenerativa de las articulaciones. Consiste en la pérdida del cartílago articular, la formación de osteofitos y la deformación de la articulación afectada. Se caracteriza clínicamente por un dolor en la rodilla, que suele ser más intenso al iniciar el movimiento, y que mejora algo cuando se lleva un tiempo moviendo la articulación. En casos avanzados, el paciente suele sentir o incluso oir chasquidos o roces internos, que pueden acompañarse de dolor. Existen 4 grados de afectación (I,II, III y IV), y su tratamiento variará en cada caso particular.

Ruptura de menisco

Los meniscos son fibrocartílagos (cartílagos fibrosos) que se sitúan entre las superficies del fémur y de la tibia para hacer que estas encajen una con otra (congruencia articular) y la rodilla se mantenga firme (estabilidad articular). Son imprescindibles para la normal biomecánica de la rodilla, ya que ayudan a repartir las cargas y a distribuir correctamente el líquido sinovial. Hay un menisco interno y un menisco externo. La rotura de menisco suele originarse por un movimiento de flexión/rotación de la rodilla. La ruptura de un menisco, genera dolor en la cara interna de la rodilla, si es el menisco interno el afectado, o en la cara externa, si es el menisco externo el lesionado. El dolor suele aumentar al flexionar la rodilla y al rotar la rodilla. Puede llegar incluso a bloquear la rodilla imposibilitando la total extensión de la misma. Existen soluciones alternativas a la cirugía artroscópica, conservadoras, que tratan de preservar la acción de dicho fibrocartílago y su integridad máxima, evitando la tan temida progresión hacia una artrosis agresiva que suele producirse tras realizar una meniscectomía artroscópica.

Meniscopatías degenerativas

En las meniscopatias degenerativas, uno o ambos meniscos sufre degeneración y debilidad a causa de la edad o a factores hereditarios y es más propenso a romperse que un menisco joven. Se produce principalmente en personas de edad avanzada, mayores de 60 años, a causa de un envejecimiento y debilitamiento del menisco debido a la edad o a la realización de una meniscectomía artroscópica previa, siendo el desencadenante de la rotura de menisco un traumatismo o la sobrecarga de la articulación. Los síntomas son similares a los de la ruptura meniscal, sintiendo normalmente el paciente dolor intenso en la zona de la rodilla externa o interna (es más frecuente), chasquido/crujido que se nota al producirse una rotura, una meniscopatía suele continuar con la aparición de un dolor agudo en la zona, aumentando en intensidad al apoyar la pierna o presionar en la zona, derrame articular, bloqueo mecánico, siendo el paciente incapaz de flexionar la rodilla, aumentando el dolor al realizar giros o torsiones con la rodilla. Habitualmente el dolor se hace más intenso al subir escaleras.

Ruptura de ligamento cruzado anterior

Se trata de un ligamento frágil que participa en casi todas las posiciones de estabilidad y que por lo tanto se rompe con relativa facilidad. Estas lesiones son mucho más frecuentes en deportistas, siendo el fútbol, el baloncesto, voleibol y el esquí los deportes donde existe esta lesión más frecuentemente. El paciente en el momento lesional, suele tener una sensación de crujido e impotencia funcional, generando una cojera con imposibilidad del apoyo, flexo de rodilla, e inflamación articular de aparición rápida. Si la ruptura es incompleta, a veces puede evitarse la cirugía, ahora bien si la ruptura es completa, la opción terapéutica más apropiada es realizar una plastia quirúrgica, acompañada de un implante de células madre y/o factores de crecimiento, que acelerará el proceso de ligamentación del nuevo implante, acortando en mucho el tiempo de recuperación y readaptación deportiva.

Esguince de ligamento lateral

La rodilla, además del ligamento cruzado anterior y posterior, está estabilizada por el ligamento lateral interno y el ligamento lateral externo; ambos dos son muy tendentes con la actividad deportiva a sufrir esguinces, que según su gravedad puede ir desde la simple elongación de los mismos, hasta la ruptura total, pasando por la ruptura parcial. Cuando se lesiona un ligamento lateral el paciente suele tener dolor en la cara lateral de la rodilla del ligamento lesionado, interno o externo, y en el momento de la lesión puede haber sentido incluso la sensación de chasquido. Normalmente el más afectado es el ligamento colateral interno, y la medicina regenerativa acelera en gran medida su curación, llegando a ser completa en la mayoría de casos.

Condromalacia o condropatia rotuliana

La Condropatía Rotuliana hace referencia a la enfermedad o lesión del cartílago articular de la rótula que se manifiesta con dolor en la parte anterior de la rodilla. Se clasifica en cuatro grados según su extensión y severidad. El dolor en la cara anterior de la rodilla o Síndrome Femoropatelar, que es uno de los procesos traumatológicos más frecuentes hoy día, y puede darse a cualquier edad. En sus primeros grados, el paciente puede estar asintomático, y en los grados III y IV el dolor suele ser constante, aunque de nivel muy variable, y puede incluso despertar al paciente por la noche. Normalmente el dolor aumenta al bajar escaleras o rampas, agacharse o ponerse de rodillas.

Tendinitis anserina o de pata de ganso

Se debe a la inflamación o degeneración del tendón anserino que está situado en la región interna de la rodilla. El tendón anserino está formado por la confluencia de tres músculos, el músculo semitendinoso, el recto interno y el sartorio, que se relacionan estrechamente con la bolsa serosa. La tendinitis anserina es una causa frecuente de dolor en la cara interna de la rodilla, especialmente en personas con sobrepeso y artrosis de rodilla, también en corredores de larga distancia. Se caracteriza por un dolor en la cara interna de la tibia, justo por debajo de la rótula, que aumenta al presionar esa zona, al flexionar la rodilla o al extenderla contra una resistencia.

Tendinitis rotuliana o rodilla del saltador

La tendinitis rotuliana, también conocida como rodilla de saltador, es una de las lesiones de esta articulación que se dan con mayor frecuencia en deportistas, ya sean de élite o aficionados. El tendón rotuliano es un cordón fibroso que se inserta por un lado en la rótula y por otro en la tibia, uniendo ambos huesos. Junto al tendón del cuádriceps participa en el movimiento de extensión de la rodilla. Se caracteriza clínicamente por producirse una rigidez con dolor en la parte posterior de la rótula y el cuádriceps, dolor al flexionar la rodilla, sensación de debilidad en la pierna y en ocasiones pérdida de equilibrio e inflamación de la parte inferior de la rodilla.

Enfermedad de Osgood-Schlatter, epifisitis tibial u osteocondrosis

Es una hinchazón dolorosa de la protuberancia en la parte frontal y superior de la tibia, llamada espina tibial anterior que afecta a niños y adolescentes que están teniendo un crecimiento acelerado, normalmente mientras practican un deporte. El principal síntoma es una hinchazón dolorosa, justo debajo de la rodilla en la superficie frontal de la tibia. Los síntomas ocurren en una o ambas piernas. La persona puede presentar dolor de pierna o dolor de rodilla, que empeora al correr, saltar y subir escalas. El área es sensible a la presión y la inflamación fluctúa desde leve hasta muy severa.

Hoffitis

La hoffitis es una enfermedad de la rodilla que afecta especialmente a la grasa localizada situada detrás del tendón rotuliano. Esta patología se manifiesta, normalmente, con dolor en la parte anterior de la rodilla, a la altura del tendón rotuliano, justo detrás de este, lo que conlleva un aumento del volumen de la rodilla. Esto ocasiona, además, limitación de movimientos de flexo-extensión y sensación de bloqueos pasajeros y a menudo invalidantes. Es una patología hoy relacionada como causa primigenia de artrosis de rodilla, por lo que debe ser tratada lo antes posible.

Periostitis tibial

Se trata de una inflamación de la membrana que recubre el hueso de la tibia, el periostio, que está formado por dos capas; la externa, compuesta por tejido conectivo concentrado de tejido vascular, fibroso y resistente, encargado de nutrir y dar sensibilidad al hueso, y una segunda interna, encargada de renovar la estructura ósea, siendo el lugar más afectado el tercio anterior de la cara anterointerna de la tibia. La manifestación clínica más habitual es la aparición de un dolor y/o quemazón, que va en aumento con el aumento de la deambulación, en la cara anterointerna de la tibia.

Osteocondritis disecante

La osteocondritis disecante de rodilla es una lesión en la que un segmento del hueso subcondral (debajo del cartílago articular) sufre una isquemia transitoria (falta de irrigación) y consecuentemente una necrosis, pudiendo llegar a despegarse del resto del hueso epifisario. Con el tiempo, el cartílago articular adyacente puede también fallar, llegando entonces, a desprenderse un fragmento osteocondral al espacio articular (cuerpo libre o “ratón articular”). Los síntomas son variables y dependen sobre todo del tiempo de evolución. En un inicio, la sintomatología es poco definida siendo el dolor y la inflamación variables que pueden aparecer en reposo o sólo con la actividad. Los bloqueos son raros y se producen en caso de que haya cuerpos libres desprendidos de la lesión. La palpación puede ser dolorosa en el lugar de la lesión. Es una lesión que con el tratamiento apropiado de medicina regenerativa, puede recuperarse en su práctica totalidad en muchas ocasiones.

Lesiones Frecuentes

¿Podemos ayudarte?

Hay varias problemas o formas que pueden hacer que se altere la estructura de la columna y que produzcan lesión al tejido o a las propias vertebras. Traumatismos, enfermedades, tumores, enfermedades como la anquilosante o la escoliosis. Para ello es imprescindible realizar una exploración y diagnóstico, y sobre este estudio realizar una valoración posterior tratamiento.

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No one rejects, dislikes, or avoids pleasure itself, because it is pleasure, but because those who do not know how to pursue pleasure rationally encounter consequences that are extremely painful. Nor again is there anyone who loves or pursues or desires to obtain pain of itself, because it is pain, but because occasionally circumstances occur in which toil and pain can procure him some great pleasure.

Hay varias problemas o formas que pueden hacer que se altere la estructura de la columna y que produzcan lesión al tejido o a las propias vertebras. Traumatismos, enfermedades, tumores, enfermedades como la anquilosante o la escoliosis. Para ello es imprescindible realizar una exploración y diagnóstico, y sobre este estudio realizar una valoración posterior tratamiento.